En 2025, PIL Bolivia cumplió 65 años de historia. Seis décadas y media que le han permitido consolidarse como una de las industrias de alimentos más importantes del país, con presencia nacional, una amplia cadena de valor y el compromiso permanente de alimentar a Bolivia con calidad, innovación y cercanía.
“En PIL no sólo elaboramos alimentos; ofrecemos nutrición que cuida a las personas y acompaña su bienestar. Nuestro compromiso es ir más allá: entregar productos nutritivos que alimenten con responsabilidad y reflejen nuestra esencia de cuidar a Bolivia”, señala Javier Basta, Gerente Legal e Institucional de PIL Bolivia. Esta mirada guía las decisiones estratégicas de la empresa y genera valor compartido para consumidores, colaboradores, proveedores y comunidades.
“A lo largo de estos años, nuestro propósito ‘Crecemos juntos alimentando Bolivia’ ha guiado cada paso de la empresa. Hoy ese propósito se fortalece con una mirada más amplia: entendemos que el crecimiento solamente tiene sentido si es sostenible. Porque alimentar también significa cuidar a nuestra comunidad, a nuestros colaboradores, la manera en que producimos y el impacto que generamos en el entorno”, añade Basta.
Compromiso con la transparencia y la gobernanza.-
La sostenibilidad forma parte estratégica del negocio de PIL Bolivia y se gestiona de manera transversal. En este marco, la compañía ha reforzado sus políticas de cumplimiento, ética y transparencia, con códigos institucionales vigentes, procesos de mejora continua y la implementación de estándares como normas ISO. Estos mecanismos permiten tomar decisiones responsables, prevenir riesgos, fortalecer la cultura organizacional y consolidar la confianza con los distintos grupos de interés.
Compromiso con el medioambiente.-
El desempeño ambiental de una industria de alimentos depende de gestionar eficientemente los recursos que habilitan su operación. Por ello, PIL Bolivia trabaja en tres frentes complementarios: agua, energía y residuos, integrando criterios de eficiencia, innovación y mejora continua.
En agua, sus plantas industriales de Santa Cruz y Cochabamba incorporan sistemas de ósmosis inversa que permiten reutilizar agua de procesos en usos internos, reduciendo la extracción de fuentes hídricas y mejorando el desempeño del indicador de metros cúbicos por tonelada producida. Estas acciones se complementan con Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) que aseguran una devolución responsable del recurso, cumpliendo estándares ambientales nacionales.
En energía, la empresa avanza hacia fuentes más limpias y eficientes. Contamos con generación fotovoltaica que abastece una porción del consumo eléctrico en las PTAR de Santa Cruz y Cochabamba, además de capacidad instalada de 60 kWp en el punto de venta PIL Express Santa Cruz. Paralelamente, mantiene un programa continuo de eficiencia energética para optimizar sistemas térmicos y eléctricos, reduciendo consumos y fortaleciendo la gestión responsable de la energía.
En residuos, PIL Bolivia impulsa un enfoque de economía circular basado en separación en origen, clasificación adecuada y trabajo con gestores autorizados. Actualmente, sus plantas alcanzan un 76% de reciclabilidad. Asimismo, ha incorporado la Responsabilidad Extendida del Productor (REP), asumiendo un rol activo en la gestión de los envases que coloca en el mercado y avanzando hacia iniciativas de educación y reciclaje que fortalezcan una cultura de consumo responsable.
Esta agenda ambiental se gestiona con indicadores y controles internos, convencidos de que sólo aquello que se mide puede mejorarse de forma sostenida.
Compromiso con las personas y la comunidad.-
Para PIL Bolivia, la sostenibilidad también se construye desde las personas. Por eso, cuenta con una política activa de donaciones, canalizando productos de alto valor nutritivo a quienes más lo necesitan y respondiendo con agilidad ante situaciones de emergencia.
Desde 2022, en alianza con el Banco de Alimentos de Bolivia, la empresa ha entregado un acumulado de 71.587 toneladas de alimentos, beneficiando a 189 instituciones y a más de 38.516 personas en todo el país. Además, brinda asistencia inmediata ante emergencias por incendios e inundaciones en regiones como Tarija, Samaipata, El Torno, Warnes y la Chiquitanía, con más de 12.000 litros donados entre leche, jugos y agua.
En 2025 lanzó su primer voluntariado corporativo, Huella PIL, con 78 voluntarios inscritos y 95 niños apadrinados durante las primeras actividades navideñas realizadas en Santa Cruz, La Paz y Cochabamba. Esta iniciativa fortalece la cultura solidaria dentro de la organización y reafirma su compromiso con la niñez y con las familias que acompañamos desde la nutrición y el bienestar.
En 2026, PIL Bolivia inició la implementación de espacios de lactancia, con el objetivo de acompañar la nutrición desde la primera infancia. Esta iniciativa promueve condiciones adecuadas para la lactancia materna, integrando bienestar, salud y desarrollo desde las primeras etapas de vida.
“Con 65 años de trayectoria, reafirmamos el compromiso de PIL Bolivia de seguir alimentando al país con calidad, integrando eficiencia ambiental, gobernanza responsable y bienestar social, con una mirada especial en la niñez y en las futuras generaciones”, concluye Javier Basta.



















































































































































