El Sello Empresarial simboliza un pacto irrenunciable del sector privado boliviano: la construcción activa de una sociedad donde las mujeres puedan desarrollarse de manera plena, equitativa y absolutamente libres de toda forma de violencia.
El pasado martes 1 de septiembre, el Ministerio de la Presidencia, a través del Viceministerio de Igualdad de Oportunidades, y la Cooperación Alemana, implementada por la GIZ mediante el proyecto ProIgualdad, lanzaron oficialmente la tercera versión del Sello "Empresa Comprometida con una Vida Libre de Violencia contra las Mujeres". Este hito representa el resultado de más de diez años de trabajo articulado entre el Estado Plurinacional de Bolivia, la GIZ y el sector empresarial para erradicar la violencia en los entornos laborales.
La Directora de Igualdad de Oportunidades, Helen Terrazas, fue la encargada de realizar el lanzamiento oficial de esta nueva edición, destacando que las alianzas entre el sector público, el sector privado y la cooperación internacional son fundamentales para avanzar hacia modelos corporativos más igualitarios y sostenibles.
Durante el acto, Konstantin Schroeter, jefe de Cooperación de la Embajada de Alemania, brindó unas palabras en las que destacó la importancia del compromiso del sector empresarial para prevenir la violencia contra las mujeres y promover espacios laborales seguros e igualitarios. Asimismo, reafirmó el apoyo de la Cooperación Alemana a las iniciativas que impulsan cambios sostenibles dentro de las organizaciones.
Prevención, Innovación y Mejora Continua
El Sello reconoce los esfuerzos corporativos a través de tres categorías progresivas que incentivan la mejora continua y el fortalecimiento de buenas prácticas:
- Bronce (Compromiso): Para empresas que inician su camino hacia la igualdad.
- Plata (Prevención): Para aquellas con acciones consolidadas y protocolos activos.
- Oro (Innovación): Para organizaciones que lideran con políticas vanguardistas e impacto comprobado.
Para agilizar la participación corporativa, Irma Campos Garvizu, Coordinadora del proyecto ProIgualdad de la GIZ, presentó durante el evento el Sistema del Sello Empresa Comprometida con una Vida Libre de Violencia hacia las Mujeres (SSEC). Esta nueva herramienta digital facilitará significativamente el proceso de postulación y el seguimiento del progreso de cada empresa aspirante.
Diez Años Transformando la Cultura Corporativa
La base de este reconocimiento se cimienta en la metodología "Empresa Segura: Cero Tolerancia hacia la Violencia contra las Mujeres", impulsada anteriormente por el proyecto PREVIO. A través de este mecanismo, más de 50 empresas en Bolivia ya han fortalecido sus capacidades preventivas. La evidencia de esta década de implementación ha demostrado de manera contundente que prevenir la violencia no solo salvaguarda los derechos fundamentales de las mujeres, sino que también optimiza el bienestar del personal, mejora el clima laboral y eleva la productividad empresarial.
Las empresas galardonadas en las dos versiones anteriores conforman hoy una Comunidad de Práctica integrada por 24 corporaciones. Esta red busca fortalecer la igualdad de género, la integridad empresarial y generar valor reputacional, al mismo tiempo que propone políticas públicas concretas. Su impacto escala desde Bolivia hacia el mundo gracias a la articulación con la Alliance for Integrity, promoviendo una cultura corporativa que entrelaza el enfoque de género con el cumplimiento normativo (compliance) y la prevención de la corrupción como motores del desarrollo económico sostenible.
Experiencias que Inspiran al Sector Privado
Entendiendo que las mejores transformaciones son aquellas narradas desde la experiencia vivida, el evento central incluyó el Conversatorio Inspirador. En este espacio, representantes de Laboratorios Bagó de Bolivia, Droguería INTI y Bolivisión compartieron casos de éxito sobre cómo el proceso de certificación ha fortalecido su cultura organizacional, fomentando espacios de trabajo más seguros, respetuosos e inclusivos.
El panel fue facilitado por Miguel Becerra Brito, Asesor del Componente Empresarial del proyecto ProIgualdad de la GIZ, y sirvió como un catalizador para motivar a nuevas empresas a sumarse a esta iniciativa transformadora.
Más allá de ser un galardón, el Sello Empresarial simboliza un pacto irrenunciable del sector privado boliviano: la construcción activa de una sociedad donde las mujeres puedan desarrollarse de manera plena, equitativa y absolutamente libres de toda forma de violencia.


























