ABC de la RSE Marzo 2026

Economía Cicular

La transición hacia una economía circular se ha consolidado como una de las principales respuestas estructurales frente a los límites del modelo lineal de “extraer–producir–desechar”. Este enfoque busca maximizar el valor de los recursos mediante su reutilización, reparación, reciclaje y regeneración, reduciendo tanto la presión sobre los ecosistemas como la generación de residuos.

A nivel global, apenas el 7,2% de la economía es circular, según el informe Circularity Gap Report 2023 de Circle Economy. Esto implica que más del 90% de los materiales extraídos continúan perdiéndose tras su uso inicial. Asimismo, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente advierte que el consumo de recursos naturales se ha triplicado desde 1970, superando los 100 mil millones de toneladas anuales, lo que agrava la crisis climática y la pérdida de biodiversidad.

En América Latina, la brecha es aún más evidente. De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo, la región genera aproximadamente 541.000 toneladas de residuos sólidos urbanos al día, de las cuales solo cerca del 10% se recicla. Esta baja tasa refleja limitaciones estructurales en infraestructura, incentivos económicos y marcos regulatorios.

Bolivia no es ajena a esta realidad. Según datos de ONU Hábitat en Bolivia, el país genera más de 8.000 toneladas diarias de residuos sólidos que, en su mayoría, terminan en botaderos a cielo abierto. La gestión de residuos sigue siendo predominantemente lineal, con alta dependencia de rellenos sanitarios y limitada valorización de materiales.

Frente a este panorama, es fundamental avanzar hacia políticas públicas y estrategias empresariales que impulsen la circularidad. En este marco, desde el Grupo de Economía Circular de la Mesa de Ciudades Sostenibles, impulsaremos una hoja de ruta empresarial para integrar principios de circularidad en los modelos de negocio y generar valor económico y ambiental.

Asimismo, es clave fomentar la innovación, el ecodiseño y la articulación público-privada para fortalecer cadenas de valor circulares.

La economía circular no solo representa una necesidad ambiental, sino una oportunidad económica. Según el Foro Económico Mundial, este modelo podría generar hasta 4,5 billones de dólares en beneficios globales hacia 2030. Para Bolivia, avanzar en esta agenda implica construir un desarrollo más resiliente, competitivo y sostenible en el largo plazo.

Lucia Sossa
DIRECTORA EJECUTIVA
Pacto Global de las Naciones Unidas en Bolivia

119PortaditaDiciembre

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