Integrar la biodiversidad y la sostenibilidad urbana en la estrategia del negocio no requiere replantear todo el modelo operativo de la noche a la mañana.
Cada 28 de julio, se recuerda el Día Mundial de la Conservación de la Naturaleza, un tema que me remonta a mis días de trabajo en el área forestal y donde compartí mucho con expertos en temas de preservación de bosques y de los cuales aprendí cosas que marcaron mi camino hacia la sostenibilidad. Ahora que me encuentro en un área más empresarial, hablar de conservación de la naturaleza o protección de la biodiversidad, es el debate global que suele inclinarse hacia las grandes reservas protegidas, los bosques primarios o los parques nacionales. Sin embargo, debemos entender que la conservación de la biodiversidad no es solo un compromiso reservado para los ecólogos en mitad de la selva; es también un asunto prioritario que se decide en las salas de directorio y en los espacios corporativos del sector privado.
Durante años, la gestión ambiental de las empresas se ha centrado en reducir la huella de carbono, optimizar el uso de energía o gestionar residuos. Aunque estos avances son fundamentales, han dejado en la sombra a un componente crítico de la resiliencia de nuestro planeta: la “vida de los ecosistemas terrestres”.
En el ámbito local, esta desconexión queda en evidencia al analizar las prioridades del sector empresarial. De acuerdo con los diagnósticos e informes sobre el avance de la Agenda 2030 del Pacto Global Red Bolivia, el ODS 15 (Vida de Ecosistemas Terrestres) se posiciona de forma recurrente como uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible menos abordados por el tejido empresarial.
Existe una percepción errónea de que actuar por la biodiversidad requiere grandes concesiones territoriales o proyectos complejos de reforestación a cientos de kilómetros de distancia. Esta visión distancia a las empresas de su entorno inmediato y oculta el enorme impacto potencial que pueden generar dentro de sus propias operaciones.
La naturaleza no empieza donde termina el asfalto. Tanto en el corazón de las ciudades como en las inmediaciones de los parques industriales o áreas productivas, coexiste una red diversa de flora y fauna local que cumple funciones ecosistémicas clave: regulación térmica, polinización, control natural de plagas y filtración de agua. Es justamente en esta escala local donde se produce una sinergia estratégica: la acción por la biodiversidad (ODS 15) es la base para construir Ciudades y Comunidades Sostenibles (ODS 11).
Al promover la infraestructura verde, proteger franjas vegetales colindantes o integrar áreas naturales dentro de sedes y plantas productivas, el sector privado no solo protege especies locales, sino que aporta directamente a metas clave del ODS 11 como ser: aumento del espacio público verde, mitigación del efecto "isla de calor" o gestión natural del agua de lluvia, entre tantas otras acciones.
Integrar la biodiversidad y la sostenibilidad urbana en la estrategia del negocio no requiere replantear todo el modelo operativo de la noche a la mañana. Comienza con decisiones cotidianas sobre los espacios que habitamos y gestionamos, por lo tanto, proponemos algunas acciones concretas desde la infraestructura de la empresa:
- Crear microhábitats internos y jardines nativos.
- Protección de áreas verdes colindantes.
- Infraestructura pensada para que sea verde (techos verdes, muros vegetales, etc.).
- Reducción de la contaminación lumínica y sonora.
Celebrar la conservación de la naturaleza significa entender que el futuro de los negocios depende de la salud de los ecosistemas en los que operan. Integrar la biodiversidad terrestre (ODS 15) en el tejido urbano e industrial (ODS 11) transforma la sostenibilidad corporativa de un compromiso abstracto a una contribución visible, territorial y regenerativa.
Mirar a nuestro alrededor, identificar los espacios verdes que nos rodean y transformarlos en refugios de biodiversidad es la forma más directa, cercana y transformadora en que las empresas pueden liderar el cambio. Debemos entender que tenemos una asignatura pendiente como sector privado y es con la Conservación de la Naturaleza urbana.
Gabriela Pinaya Johannessen
Especialista en Sostenibilidad














