La mente humana no visualiza bien escenarios lejanos ni sus alternativas. Aquí es donde la inteligencia artificial se vuelve una herramienta extraordinaria.
Hace poco terminé un curso de liderazgo enfocado en la introspección y la creación de futuro, que entre sus contenidos incluía los conceptos de antifragilidad, la idea que Nassim Taleb desarrolló en su libro Antifrágil. La idea central es poderosa: hay cosas que no solo resisten el caos, sino que se fortalecen con él. Mientras lo frágil se rompe ante la incertidumbre y lo robusto simplemente aguanta, lo antifrágil mejora. Para líderes, emprendedores y ejecutivos, esto cambia la pregunta de fondo: ya no se trata de evitar la volatilidad, sino de construir organizaciones y carreras que crezcan gracias a ella.
Pero hay un problema que todos hemos enfrentado: proyectar diez años hacia adelante es difícil. La mente humana no visualiza bien escenarios lejanos ni sus alternativas. Aquí es donde la inteligencia artificial se vuelve una herramienta extraordinaria. Usada bien, la IA nos ayuda a plantear múltiples escenarios futuros, comparar caminos y aterrizar una visión que antes se sentía abstracta en algo concreto y accionable.
Ese es, para mí, el verdadero valor: hoy es mucho más fácil prospectar a diez años, sintetizarlo con claridad y convertirlo en un plan de doce meses que nos acerque paso a paso a esa visión.
Mi recomendación para emprendedores y ejecutivos es simple: usen la IA no solo para ejecutar, sino para pensar, sintetizar y crear.
VIVIANA COLOMA MENACHO
Coach Ontológica y Empresarial.
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